lunes, 9 de mayo de 2011

Identidad cultural

La identidad cultural es un proceso de construcción sociohistórica y cultural que se equilibra entre los condicionamientos y las elecciones relativamente libres que hace cada individuo, dando lugar a una dicotomía: identidad elegida vs. Identidad descubierta, según el peso que se le dé a cada elemento.

“La identidad es la suma de nuestras pertenencias (…) es necesariamente identidad compuesta, múltiple, compleja, donde cada rasgo, cada atributo, cada pertenencia es una posibilidad de encuentro con los demás, un puente que nos comunica con otras personas” #.

¿Cómo se construye la identidad? La posición de Gutiérrez Espíndola difiere de la visión esencialista que la considera como algo dado, que traemos de nacimiento, y que, por lo tanto, no podemos cambiar. Sostiene que nos construye la mirada del otro, sobre todo si es la mirada de alguien con poder: la madre, el padre, el / la maestra, el conquistador, cuya mirada convirtió a los pueblos indígenas en salvajes que había que civilizar. A esto agrega el hecho de que los seres humanos tenemos independencia y autonomía para construir nuestra identidad, eligiendo qué somos y qué queremos ser. De allí que hay situaciones que cambian y con ellas, cambia nuestra identidad en algún rasgo, pero hay “núcleos duros” identitarios: el sexo, el fenotipo o la pertenencia étnica que hacen que otros nos vean de una cierta manera, quizá discriminatoria; lo que se puede cambiar, y es lo que se espera de la educación, es cómo me veo y cómo vivo esa diferencia, porque “la identidad es una construcción subjetiva” (Gutiérrez Espíndola, 2006, p. 128) en la medida en la que usamos nuestra relativa libertad.

Según Ruth Moya#, “… uno de los rasgos esenciales de la identidad étnica es la lengua vernácula y, en efecto, así es cuando esta se conserva pues constituye uno de los componentes básicos de pertenencia a una comunidad histórico-lingüística determinada. Sin embargo, en toda América Latina, y por efectos de la razón colonial, muchos pueblos indígenas han perdido su lengua nativa materna. Se puede constatar asimismo la reducción de hablantes monolingües en lengua indígena a favor de un bilingüismo en la lengua indígena y en la lengua oficial, bilingüismo que tendencialmente privilegia la predominancia de la lengua de origen europeo. Está también el hecho de que las poblaciones negras y de origen asiático en América Latina perdieron su lengua muy tempranamente o bien crearon lenguas criollas a partir de las cuales se expresó o se expresaba una nueva identidad, la cual también se sigue construyendo en la lengua del dominador. La identidad como proceso se explica entonces por el hecho de que no se ha eliminado la razón colonial.” (p. 44)

Ruth Moya relaciona la discusión sobre la identidad cultural y la educación, en términos de que los pueblos indígenas han desarrollado un discurso en el que construyen su identidad sobre la base tanto de su pasado mítico como de su pasado histórico, pero reclamando, a la vez, el acceso a la ciencia y tecnología modernas; asimismo, pasado mítico, ciencia e historia deben ser parte de su propuesta educativa, lo que le parecen elementos irreconciliables. Al asentarse la identidad cultural sobre la existencia de la lengua, su pérdida ha sido vista por los lingüistas como un signo de anomia cultural. Sin embargo, dice frente a esto, son numerosos los casos en lar región en los que la adscripción y la pertenencia se deciden sin que necesariamente se hable la lengua del grupo; pone el ejemplo de indígenas ecuatorianos cuya lengua materna es el castellano, pero que se adscriben como tales a partir de su participación en los movimientos políticos de sus pueblos.

Asimismo, refiriéndose a indígenas quichuas ecuatorianos castallanohablantes: “¿Qué es para ellos ser indígena? (…) La cohesión étnica se da a partir de factores valorados positivamente como las costumbres, la alimentación, las creencias religiosas, la fiesta, la tradición literaria, el uso de tecnologías, conocimientos e instrumentos, la historia común, el manejo de fundamentos filosóficos y éticos similares, las relaciones de parentesco, etc. Todos estos elementos aluden a la existencia ideal de una cultura ancestral, también ideal e idealizada. (…) se homologan a sí mismos a partir de la noción de opresión nacional. Todo indio es oprimido, aunque use o no la lengua oficial. Esta opresión ocurre incluso con independencia de los factores de explotación social pues, segmentos indígenas que alcanza poder económico y prestigio (…) sufren una discriminación parecida.”

“ (…) La persona, la familia y la comunidad cultural que forman la cultura y la lengua (el subrayado es nuestro) se ubican en un ambiente natural y ecológico; clasifican e interpretan el universo cercano y lejano con lo que conforman la base de su cosmovisión; desarrollan signos y símbolos sociales; establecen principios, valores y normas de convivencia social, natural y política; producen conocimientos y tecnologías; crean y recrean estética y arte; sistematizan ciencias naturales y sociales, crean organizaciones e instituciones, formulan métodos y construyen instrumentos, desarrollan religión y espiritualidad; crean sistemas de producción; establecen relaciones económicas; consolidan su identidad cultural y autoestima principalmente a través de sus formas de educación y formación; y se interrelacionan con otras comunidades culturales.”#

“Las demandas educativas y el fortalecimiento de la cultura de los pueblos indígenas como una forma propia de identidad no pueden ser desarrolladas si los Estados nacionales no reconocen el derecho a la autonomía y la autodeterminación de los pueblos indígenas. Por lo tanto, no puede haber democracia real, ni siquiera puede haber un proceso de reconocimiento del multiculturalismo y tampoco podrán haber prácticas sinceras interculturales, si no se da en ese campo de la autonomía y la autodeterminación de los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas, entonces, tienen derecho a la autonomía y la autodeterminación como medio importante y seguro para proteger su territorio y su tierra y así generar recursos para sus propios programas educativos y de esa forma perpetuar su identidad.”#

“i) ¿Qué hacer para propiciar el desarrollo de la identidad cultural?
Las principales ideas sobre el fomento del desarrollo de la identidad cultural, abarcan los siguientes planteamientos:
· Asumir política, jurídica y educativamente que el país es plurilingüe y pluricultural;
· profundizar la defensa del patrimonio histórico, cultural, ampliando su conocimiento, disfrute y usos económicos, sociales y educativos del mismo;
· desarrollar la cultura viva, es decir las prácticas cotidianas del pueblo, las culturas étnicas, regionales y populares para que sean heredadas a futuro;
· promover la autogestión cultural: el desarrollo de las capacidades propias con autonomías culturales, étnicas y regionales;
· vincular la cultura propia con los contenidos de la educación, vehículo principal para desarrollar las identidades.”#

j) ¿Qué significa recuperar la identidad?
De acuerdo con Durán (1987: 65-66), la recuperación de la identidad supone:
· Recuperar la palabra. Esto es recuperar el lenguaje, como instrumento de transformación. Se debe pasar de idiomas orales a escritos; de la literatura oral a la escrita y desarrollar, de esta manera, los valores, dignidad y orgullo de todos los idiomas. Las lenguas vernáculas deben ser utilizadas como instrumentos de comunicación;
· Recuperar la memoria. Desarrollar la historia y la ampliación de la conciencia histórica de cada grupo, región o etnia. Hay que reconocer al pasado como instrumento para comprender el presente y estar en mejores condiciones para proyectarse al futuro. Hay que recuperar el patrimonio cultural histórico, monumental y documental, así como el patrimonio artístico producido en las diferentes etapas de la historia;
· Recuperar el conocimiento.
o Valorar, preservar y sistematizar los saberes tradicionales de los grupos étnicos, particularmente en lo que respecta a la relación persona y naturaleza; los conocimientos sobre la flora, la fauna, los recursos naturales; los modos de producción, las diversas tecnologías (alimentación, medicina, arquitectura). Las relaciones entre hombres, las relaciones de producción, reciprocidad, etc.;
· Recuperar los espacios. Espacios sociales, de participación y de decisión de los grupos étnicos. Implica revalorar las formas de organización social y el desarrollo de nuevos espacios de participación y comunicación popular.

La identidad es uno de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, pero también uno de los derechos más importantes de un país.

La unidad nacional debe ser construida con base en el respeto y ejercicio de los derechos culturales, económicos, políticos y espirituales de los pueblos que forman parte de una nación (Naciones Unidas, 1995:7)#.

Identidad dual
Las personas cuando se enfrentan a circunstancias de hostilidad, sometimiento y pérdida de la libertad, adoptan una forma de doble identidad o “identidad dual”, que consiste en que se ven obligados a adoptar oficialmente un comportamiento acorde a la norma establecida, en tanto que en los espacios familiares ejerce su verdadera identidad. Así, la época de represión militar en El Salvador (desde 1932), llevó al refugio de “lo indígena” en “lo íntimo” de la cotidianeidad. En esta situación, la persona es indígena dentro de la casa y campesino o ladino salvadoreño en la calle. Es decir, una renuncia aparente que se conoce como “invisibilización voluntaria”. (Castañeda, p. 191)

“Bajo relaciones de dominación, la identidad se construye negativamente. La cultura de la sociedad dominante es vista como la ideal, como la buena, la correcta; como el paradigma o modelo de lo que la persona debe ser o llegar a ser. La cultura dominada es vista como fea, mala, incorrecta; como lo que hay que olvidar, dejar y superar. Esta es la relación que existe entre las culturas de los pueblos indígenas y las europeizantes culturas nacionales en toda América Latina. De allí que los pueblos indígenas experimenten diferentes grados de pérdida de identidad.” (Castañeda, p. 192)

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